Las potencialidades del sur andino.
Camisea, minería, turismo y telecomunicaciones.
 

Entrevista a Jesús Guillén Marroquín.

Por: Patricia Marín

Con una larga trayectoria en el estudio, análisis, y planteamiento de propuestas económicas para el Sur Andino, ex investigador y director del Instituto Bartolomé de las Casas del Cusco; hoy Guillén se desenvuelve como jefe de Proyectos de Telecomunicaciones de Pro Inversión.

Patricia Marín. Desde tu visión de economista, ¿cuáles son las potencialidades que ves en la Región Sur Andina, y en el Cusco en particular?

Jesús Guillén Marroquín. En primer lugar hay que precisar que dos hechos han cambiado la historia de la región sur andina: por un lado el aprovechamiento del gas de Camisea; y por otro, lo que nosotros en este momento llamamos las revoluciones silenciosas u ocultas, que explicaré más adelante. El sur tiene ventajas comparativas clarísimas en todo lo que se refiere a la explotación de minerales, y eso no va a cambiar. CamiseaEs un gran potencial que no podemos dejar de aprovechar y existen todas las condiciones necesarias para su desarrollo. Tienes una demanda mundial creciente, sobre todo por el impulso de China y otros países emergentes; y por otro lado tienes una oferta abundante y diversificada, sustentada en riqueza de recursos naturales. Con un añadido más, que se ha producido en los últimos 10 a 17 años, y es que hoy día la tecnología permite que esta explotación sea mucho más amigable con el medio ambiente, de manera que sea más aceptada por la población. Por otro lado, hay un hecho que es muy importante, y es que esta actividad minera, que consume mucha.

Diálogo con las comunidades

energía, está perfectamente complementada con lo que señalé al principio, es decir, la fuente de energía que es Camisea. A esto debemos sumar otro cambio fundamental: que finalmente las grandes empresas han entendido, después de golpes, que tienen que conversar con las comunidades y compartir los beneficios de la explotación minera, y ése compartir quiere decir no solo canon sino muchas otras cosas más que, siendo incluso más baratas que el canon, son más efectivas para que haya armonía en la explotación minera.

P.M. ¿Cuáles por ejemplo?

J.G. Más participación en la vida económica y social de las comunidades donde están inmersos. Por ejemplo, en las Cámaras de Comercio y otras instancias sociales dónde su presencia sería muy valiosa y generaría mayor cohesión social y relación en buenos términos respecto a la minería. Otro elemento que existe en el Sur Andino, es que ya tenemos conciencia de que no podemos quedarnos allí, que debemos cambiar el patrón de producción hacia otras actividades que no sean las mineras, pero que de alguna manera están articuladas a ellas. No creo que la actividad minera se vaya a desarrollar en su segunda fase, que es la transformación minera, porque no hay aún una demanda ni escala suficiente para hacerlo. Seguiremos exportando materia prima, relativamente tratada pero no refinada ni mucho menos. Pero es un proceso que debemos ir planificando, pues insisto en que la minería requiere de energía, y esa energía va a ser el gas. Es allí donde se presenta la posibilidad de explotar el recurso del gas, pero ya transformado.

P.M. ¿Y esto qué quiere decir?

J.G. Quiere decir que la demanda de gas proviene esencialmente de la explotación minera, porque es la que requiere energía eléctrica o de gas, pero, complementariamente, como ya está el insumo, fácilmente puede transformarse, y entonces se puede pasar a la otra etapa que es la petroquímica. Obviamente el mercado para vender la petroquímica también es reducido, pero afortunadamente estamos frente al Asia y deberíamos pensar hacia ese lado; también hacia el lado de Bolivia que tampoco es un gran mercado, pero también se podría pensar en Brasil. El gran problema que tiene esto es quién lo va a hacer y cuánto va costar. Desgraciadamente la industria nacional no tiene ningún espacio, y menos para la industria del etanol, así que asumo que serán empresas extranjeras. Podrían ser empresas brasileñas o americanas no lo sabemos, las brasileñas están mucho más cerca y ya tienen trabajo en Brasil. Pero todavía falta desarrollar un esquema que permita su articulación de una manera correcta.

P.M. ¿Cuál es tu visión de Arequipa?

J.G. La pregunta me ayuda para explicar el segundo eje, que desde mi punto de vista es muy importante, y en el que Arequipa está tomando la delantera, es el aspecto referido a la educación y formación de competencias y capacidades. Arequipa, de manera inteligente, está convirtiendo rentas mineras, rentas de presupuesto, en educación, y hoy día hay una fuerte inversión en educación, y vemos gente que se educa, y eso eleva la productividad de esa región que está jalando inversiones, y también jalando el desarrollo de Moquegua y Tacna. La ventaja de Tacna es estar cerca de Chile, y allí tiene todo un mercado, que son las ciudades de Arica y las de los alrededores, y le están permitiendo un crecimiento bastante interesante, limitado por problemas de agua, de infraestructura, pero que finalmente se traduce en tasas de crecimiento muy elevadas, por encima del 5%, cosa que no es muy común en las regiones.

P.M. ¿Qué podrías decirnos de Puno?

J.G. El caso de Puno en cambio, la impresión que me han dejado los últimos viajes que he hecho, es que se mantiene en el mismo esquema del comercio. Si bien en Juliaca hay una creciente transformación, al final no es la industria que uno quisiera, pues es una industria de ensamblaje, de copia; pero bueno, de alguna manera genera economía, y eso se ha visto potenciado por la Interoceánica. Hay sin duda un gran crecimiento del comercio, de las actividades de servicios, turismo, etc., generada por esos dos elementos, pero eso ya había desde hace dos siglos, y era el famoso triángulo comercial de Cusco, Puno y Arequipa.

P.M. ¿Y cuál es la perspectiva del Cusco?

J.G. Desde el año en que COPESCO entiende que el Cusco puede ser un gran polo de desarrollo del Turismo, éste se ha consolidado, hay la suficiente infraestructura hotelera tanto en el Cusco, como en el Valle Sagrado, para atender este gran flujo de turistas, y lo que se ve con mucha claridad es que nos estamos preparando para que ese flujo se mantenga e incluso aumente. Sabemos que hay un gran proyecto que es el Aeropuerto de Chinchero, y con esto el flujo de turistas se incrementará, y luego hay toda una serie de inversiones para diversificar el turismo (aventura, vivencial, etc.) pero que en el fondo es lo mismo, pues lo que hacen es aumentar la oferta y hacerla más sofisticada. Hoy en día Cusco es una metrópoli donde uno puede consumir comida internacional y también cusqueña. Ahora, este desarrollo ha venido de la mano de empresas de fuera del Cusco, y los cusqueños que tenían habitaciones, viviendas, etc., han vendido sus propiedades para resolver sus problemas inmediatos, y esta oferta se ha desarrollado con competencias ajenas a la ciudad o a la región. Generan empleos, generan ingresos, y creo que muy poca gente podría decir que en el Cusco no hay plata. Por tanto la vieja hipótesis que alguna vez sostuve de que el Cusco con el turismo se iba a empobrecer, fue un error. Hoy día hay más ingresos, hay más riqueza, probablemente hay una peor distribución del ingreso, pero en general el nivel de ingresos ha crecido.

P.M. ¿Y ese crecimiento está generando desarrollo?

J-G. Veamos. No está mal que vengan cadenas hoteleras de fuera, no rechazo eso, era la única forma de hacerlo pues en el Cusco no había ni el conocimiento, ni los capitales, por tanto tenían que venir de fuera, de Lima o del extranjero, y eso ha sucedido. Pero lo que no ha sucedido, desgraciadamente, es que esas empresas se comprometan con el desarrollo de la región. Por tanto, si tú vas a la Cámara de Comercio, y preguntas cuántas de estas empresas son socias de la Cámara de Comercio, yo creo que te van a sobrar dedos para decir cuántas son. Ni siquiera se han involucrado con el gremio de empresarios de la región. Por otra parte, estas empresas, estas cadenas hoteleras, requieren abastecerse para atender a sus clientes: alimentación y bebidas, transporte, souvenirs, etc. Veamos por el lado de la alimentación, ¿se ha movilizado a la agricultura cusqueña? No estoy muy convencido de cuál haya sido el impacto, porque no hay estudios firmes sobre este tema. Pero en el aspecto manufacturero, todo viene de afuera, pues se ha confirmado que la industria turística consume muchos de productos importados de fuera de la región, y por tanto su impacto sobre la generación de empleo y de riqueza no ha sido el suficiente. Allí caben dos hipótesis, la primera: sí, todavía falta que avancemos, que vengan más turistas. Ok. Esperemos que eso sea verdad, que aeropuerto de Chinchero se haga y que aumenten más turistas, y que al elevarse la masa de turistas sí va a dar ése impacto favorable. La otra hipótesis es que eso no suceda y por el contrario, el consumo de importaciones siga aumentando. Para ser concretos, pongamos un ejemplo, veamos una carta de licores de cualquier hotel del Cusco, ninguno de esos licores se elabora en Cusco, ya ni la cerveza se produce en Cusco, y ni siquiera creo que se embotella Coca-Cola, por tanto los ingresos que genera el turismo regresa a las otras regiones como Lima y Arequipa, que se levantan con el incremento del turismo en Cusco. Si queremos ir un poco más allá, veamos la lista de condimentos, a parte de un poco de rocoto que se produce en Cusco, lo demás viene de fuera. Por tanto el turismo va a seguir siendo una industria que importe la mayor parte de sus insumos, para atender a este tipo de turistas. Pongo un último ejemplo, para lavar las sábanas de los hoteles se requiere detergentes ¿cuántos gramos de detergente se produce en Cusco? Cero. Por tanto todo se trae de Lima o de Arequipa. ¿En algún momento habrá en el Cusco una empresa que produzca los detergentes, que requiere la industria hotelera? Algunos dicen que es posible, que solo hay que dejar que aumente el número de turistas, pero muchos creen que no va a pasar nada, y se seguirá importando

P.M. ¿Y cal es el impacto real de Camisea para el Cusco?

J. G. Ese es otro gran eje que está en el radar, pero no tan claramente. Después de larguísimos años de negociación, en los cuales el Cusco perdió el dinero del canon y otras oportunidades, al fin se explota el gas de Camisea. Y se explota como las leyes de la economía lo decían: en el Cusco no hay suficiente mercado para el gas y sus derivados, por tanto, no es un proyecto regional, es un proyecto nacional, ya que el mercado está en Lima. Eso lo sabíamos desde hace 20 años, pero obviamente el discurso ideológico fue una gran barrera; al final, la lógica económica y la lógica fáctica llevaron a que eso se produjera. Ahora el gas de Camisea llega a Lima, se expande hacia la Costa y también se exporta.

El entrampamiento está en el uso de los excedentes: canon y sobrecanon. La lógica de este tipo de economía es bien sencilla: lo que tienes que hacer es convertir los excedentes petroleros o gasíferos, en cosas, en inversiones, en elementos que hagan posible que la población los aproveche. Pongamos un ejemplo, la renta petrolera en los buenos tiempos de Venezuela se convirtió en el Metro de Caracas, pues se decidió que la renta petrolera que recibía ése país se convirtiera en un servicio para toda la población.

Ahora eso es el pasado, es parte de la historia Venezolana, ya nadie habla de eso, pero allí está el Metro. En el Cusco no se tuvo, ni se tiene, claridad en este aspecto. Y lo más grave es que no hay capacidad de gasto para poder utilizar esa renta gasífera, ni la renta minera, en elementos que sirvan al ciudadano de a pie. Voy a poner un caso que a mí me parece patético, y que tiene que ver con lo que acabo de decir sobre Venezuela. Si hubiéramos tenido claridad de la conversión de la renta gasífera en algo concreto para el bienestar de las personas, hubiéramos hecho todo lo que había que hacer para superar un problema que en el Cusco no tiene solución desde que tengo uso de razón, que es la desarticulación con Quillabamba. La renta gasífera pudo haberse utilizado para que ésta región se integre y no exista el riesgo de que en algún momento la Convención diga: “Bueno hermano, tengo los recursos suficientes, me desmembro, me voy con Ayacucho, o me voy con Ucayali”. Ese problema no está resuelto, a pesar de que recursos hay. El problema es que no hay claridad sobre los problemas esenciales, ni, repito, capacidad de gasto.

P.M. ¿Y por qué no hubo y no hay claridad?

J. G. Por la ausencia de grupos dirigentes, inteligentes y capaces, como los hubo, por ejemplo, en 1950 en la CRYF, o en el 1968 con COPESCO. Lamentablemente, estos fueron sustituidos por burocracias en los gobiernos regionales y en los gobiernos locales, y ellos no tienen una visión para el desarrollo del Cusco. Tampoco la tendrán, pues sus responsabilidades son solo burocráticas, solo cumplen con las funciones para las que habían sido contratados, e incluso muchos están solo de paso. Al no tener esa clase dirigente, al no ver el futuro de la región con nitidez, se han echado a perder estas oportunidades. Entonces hoy en día, si bien tenemos una carretera asfaltada hasta Quillabamba, igual, tienes que subir hasta casi 4 mil metros, y bajar otra vez…

P.M. Además, los huaycos cada año se llevan parte de carretera y de los puentes… Por ese motivo, también hoy el tren solo llega hasta Aguas Calientes...

Efectivamente, ese es otro grave aspecto del mismo gran problema.

P.M. ¿Qué es lo que ha pasado con los capitales locales? ¿Por qué la economía cusqueña no puede ser capaz de tener la energía de un inversionista que viene de cualquier otro lugar? ¿Es un problema de financiamiento o un problema cultural?

J.G. Unos dicen que los empresarios se hacen, y otros dicen que nacen; desde mi particular punto de vista, los empresarios se hacen. En otras palabras, hay muchos economistas que saben mucho de economía, que saben mucho de negocios, pero no son empresarios porque no tienen el espíritu de aventura, de riesgo, de innovación. Esta es gente que está dotada de un don que les permite afrontar la producción, la comercialización, y tomar riesgos. Tengo la impresión que en el Cusco, ése grupo, que en el siglo XIX impulsó la textilería cusqueña, las cervecerías, etc. no generó una segunda generación, y menos una tercera.

Lo que tenemos son pequeños grupos de empresarios, muy dedicados a sus cosas, pero sin el suficiente peso económico y político para poder imponerse. Hacen esfuerzos sobrehumanos para mantener sus negocios y eso les consume un montón de tiempo, de energía, y les queda poco aliento para dedicarse a pensar en el futuro de la región. Además, cuando lo hacen, tienen que hacerlo también en términos políticos, no pueden hacerlo únicamente en términos empresariales, y allí, nos encontramos con un tendencia que el Cusco no ha podido superar, y es que la política está completamente dominada por grupos de izquierda, que piensan que aún no ha caído el muro de Berlín. A eso tenemos que añadirle un dato peculiar, que en el Cusco la agenda política la ponen los periodistas, no los funcionarios ni los políticos. Así que estos empresarios, que están en el Cusco luchando por salir adelante, en el turismo, en la industria, en los servicios, no tienen el tamaño suficiente, ni la fuerza suficiente para decir: “En la región se debe hacer esto, y como tengo poder político lo voy a hacer”. Eso no ha pasado.

P.M. Y se ha dejado un vacío muy importante…

J.G. Y como dice la física, todo espacio vacío se llena, y se ha llenado de burócratas o de gente de fuera. Y esa gente no se identifica con el Cusco. Eso sucederá en la segunda generación, no en la primera, pues ellos mismos están tratando de sobrevivir en un mundo que les es ajeno. En consecuencia, hay una ausencia de dirección, de orientación para el desarrollo. El mercado está haciendo libremente su trabajo y el mercado es ciego. Se dice en el Cusco “Como hay turismo, pues vamos a explotar el turismo; como hay gas, vamos a explotar el gas”. Pero no están pensando en los aspectos colaterales, porque en el fondo no es su trabajo ni su vocación. ¿Por qué el gerente de Perú Rail u Orient Express se va a identificar con el desarrollo del Cusco? Lo que quieren es involucrarse con su trabajo, satisfacer a los accionistas, ganar su dinero y en algún momento irse. Ese es su trabajo. Ahora bien, si fueran más conscientes dirían “yo también soy miembro de la Cámara de Comercio, y a ver cómo puedo aportar”, o ir a la universidad y decir “estoy presente ¿qué puedo aportar?” Son las autoridades las que deberían decirles “mira hermano, tú estás en el Cusco, tu ganas en el Cusco, tienes que involucrarte en su desarrollo”. Por ejemplo, los cinco hoteles de 5 estrellas que hay en el Cusco, que digan, este es un contrato base para que me proveas de chocolate, de orégano, de lo que fuese, pero tú me provees del producto y yo te pago. Pero eso no sucede. Se podría estimular la economía por ese lado, pero en serio, no fallándoles en los pagos. El planteamiento de C0PESCO era demasiado simple: lo que hay que hacer es revalorizar el patrimonio, poner vías de comunicación, y todo lo demás de dará por añadidura. Pero no es así, no se lo puedes dejar todo al mercado, necesitas alguien que lo oriente, que regule el mercado, de tal manera que este pueda ayudar a sustentar la base de toda actividad, y eso es lo que está fallando.

P.M. ¿Cómo se puede influir para que se implementen mecanismos de inversión urgentes, y en qué rubros?

J.G. Como dije, si tú necesitas mantas para los hoteles, las puedes importar de china, y te van a costar nada, pero también puedas mandarlas a hacer en el Cusco. Esa articulación entre empresa y la comunidad tiene que darse, pero falta un puente, y ése debería ser el Estado o el gobierno regional, pero parece que el gobierno regional no lo piensa así. Las universidades producen todo tipo de ingenieros, salvo ingenieros sociales, que son los que tienen la sensibilidad y el conocimiento, que hablen dos idiomas, quechua y español, y si puede uno más mejor, y que conozcas las técnicas para poder hacer las articulaciones necesarias. Yo creo que ese es el puente. Sí tú pones en una mesa al gerente del hotel Marriott y a la comunidad de Chinchero, no hay equilibrio y no se encuentran. Pero tendría que haber un mediador como el gobierno regional que diga: “Señor, usted siga subiendo, pero jale también a los otros”. A estas empresas hoteleras les está yendo bien, incluso a los hoteles de dos y tres estrellas. Pero al resto no le está yendo tan bien, a pesar de que en el Cusco sí ha subido el nivel de ingreso, no hay duda en eso. Lo que falta es un puente entre las empresas y las comunidades campesinas, y para que ese puente funcione se necesita ingeniería social, que aún no existe. Pero la Universidad Nacional del Cusco no está en el mejor de sus momentos.

P.M. ¿Hay entonces un déficit en la educación?

J.G. Sí y lo más importante es atacar por ahí. Luego invertir en fuertes obras de infraestructura, como la articulación Cusco-Quillabamba. Al parecer, ya lo está haciendo el gobierno regional, con el proyecto de un túnel a través de La Verónica, pero también debe hacerse una carretera implementada con tecnología de verdad. Eso se puede, ya no es un problema, pues la tecnología existe, así como los recursos que se necesitan. El gaseoducto, sin la menor duda hay que hacerlo.

Y si pensamos en tener una industria de gas, la facultad de ingeniería química de la Universidad San Antonio Abad debería hacer química orgánica; el SENATI debería tener un ejército de maestros en soldadura para que vayan a soldar los tubos, para que hagan la operación y el mantenimiento. Es decir, hay que acompañar el desarrollo del gaseoducto con la formación de mano de obra. Algo de eso se hizo con el Turismo, pues efectivamente los guías, los operadores de turismo de nivel medio para abajo, son cusqueños, eso es verdad, y algo mejor se tiene que hacer con el gas, preparar a la región para que podamos aprovechar esos recursos para nuestro desarrollo. Si se va a hacer el gaseoducto del sur, el canon va a subir, entonces vamos a tener más rentas gasíferas y ya debemos estar pensando cómo y en qué vamos a utilizarlas. Tenemos que imitar a Arequipa y hacer un enorme esfuerzo en educación, en colegios primarios y secundarios, y en los tecnológicos. Yo no sé si sigue existiendo el Politécnico, pero el SENATI existe y allí deberíamos esmerarnos: tiene que entrenar a 100 soldadores por año, 200 técnicos en ensamblados de tubos, 100 tractoristas, etc., y aquí está el dinero. Eso es lo tendríamos que hacer.

P.M. ¿Quién y cómo lo va hacer?

J. G. Pongamos un ejemplo ¿cual es colegio de clase media que mejor se comporta en el Cusco? A ese colegio se le da el proyecto en concesión, y se les dice “Señores, ustedes administren este colegio, con profesores cusqueños, yo les doy el presupuesto con fondos de la región, pero quiero que para este año, las metas sean estas: comprensión de lectura 95%, matemáticas 80%, y si no, simplemente no les pago”. En informática, igual, cada alumno con su equipo y manejando cuatro a cinco programas. Todos o mínimo el 60% hablando inglés al quinto año. De lo contrario, insisto, no se les paga.

P.M. Por eso que la educación ha sido uno de los grandes motivos de emigración en el Cusco…

J.G. Efectivamente, porque los padres de familia son conscientes de eso, y envían a sus hijos a Arequipa, Lima, y luego los hijos no regresan, e incluso los padres se trasladan para que la familia esté unida, y eso ha pasado, está pasando y no debería seguir pasando. Si en el Cusco hubiese buenos colegios, buenas universidades ¿para qué migrar si te puedes desarrollar donde están tus raíces, tu empresa, tu futuro?

P.M. El asunto es ¿qué hacer para elegir de mejor forma a nuestras autoridades?

J.G. Ese es un problema de todo el país: la crisis de los partidos políticos, que ni siquiera ya es crisis, sino ausencia de partidos políticos. Lo interesantes es preguntarse, cómo un país sin partidos políticos, hace política y encima crece. Creo hay trabajo para un politólogo y le daría gran fama si lo hiciera. Pero efectivamente en democracia tenemos que elegir, y elegir de lo que se ponga en la vitrina, y esa es la calidad de la oferta que tenemos. Por tanto el problema es por qué no están en la vitrina las personas correctas para ser elegidas. Primero, al no haber partidos no hay como elegir a las personas correctas; dos, sobran los egos: todos quieren ser presidentes, todos quieren ser consejeros regionales, todos quieren ser alcaldes; y el tercer drama es que todo depende del marketing, el cual requiere de recursos económicos, y por tanto aquel que los tiene, o es capaz de hipotecar sus bienes, una vez que ha sido elegido tiene que pagar la hipoteca ya sea con trabajo, obras, o lo que fuese y no veo cómo es que esto se pueda resolver. Por momentos creo que se nos fue la mano con el tema de la descentralización, pues al parecer lo que creamos fue cacicazgos y no regiones. Pero eso es que cada vez más se están tomando muchas decisiones en Lima, hay una suerte de “recentralización” porque no es posible que el país siga con estos lastres. Un ejemplo ¿cuál es la actividad menos afortunada en manos de los gobiernos locales? El agua y el desagüe. A excepción de tres empresas, una de las cuales es SEDACUSCO, todas están quebradas. Y lo están porque las empresas de saneamiento están manejadas políticamente por los alcaldes, por los regidores, y eso impide que haya un manejo correcto. Ahora frente a eso, que ya dura tres décadas, el gobierno central dice, esto no puede seguir así, y ya está tomando medidas para tratar de ordenar este asunto. También podría darte un ejemplo inverso, todas las Cajas Municipales son exitosas, excepto tres o cuatro que es tan con problemas hoy en día, por décadas les está yendo bien.

P.M. ¿Y por qué les está yendo bien?

J.G. Los directivos de esas instituciones son nombrados de manera relativamente técnica, y tienen altos niveles de regulación: en primer lugar, las supervisan las propias cajas; en segundo lugar, la Superintendencia de Banca y Seguros, y muchas veces ellas se auto regulan contratando a la cooperación internacional, o la cooperación internacional está detrás de ellas. Y funcionan, y el público prefiere depositar su plata en la Caja Municipal antes que en el Banco X, porque se identifican y porque les dan buen servicio.

P.M. Sin embargo apostar a un retroceso en la regionalización, es apostar a una escopeta de dos cañones. Fortalecer la descentralización, es más importante que enfrentar los problemas de afinamiento para que este sistema camine.

J.G. Estoy totalmente de acuerdo, la propuestas no es retroceder. Yo soy un convencido que la descentralización es intocable como concepto, pero como gestión sí hay que tocarla. Pongamos un ejemplo, hoy día ¿cómo se asigna el presupuesto general de la nación? Al Cusco se le asigna tanto, a Puno tanto, a Lima tanto, y este dinero es entregado sin ningún compromiso claro. Cosa muy distinta sería, si se les dijese a los responsables: mira, el año pasado has recibido 100; este año, te voy a entregar 110, pero, para diciembre del próximo año tienes que haber demostrado (voy a exagerar un poco) que el analfabetismo cayó en 2%; que si en pistas y veredas has avanzado al 80%, el próximo año será de un 90%. Ponerles, claramente, metas en cinco o seis indicadores, no más. Entonces al segundo año, se miden esos indicadores, y si no se han alcanzado las metas, regresas a tus 100 y esfuérzate. Y la entrega de ese presupuesto debe ser casi bajo un contrato, exigible, es decir un contrato entre la región y el estado. De acuerdo, yo recibo el dinero, estas son mis obligaciones, estos son mis derechos. Lo que falta son contratos claros para entregar y recibir el dinero tanto por parte del Estado como de la Región. Otro ejemplo, en el Callao todos sus maestros tienen computadoras proporcionadas por el gobierno regional, en cinco años todos los chicos deben tener una tableta. Y esto debe ser medido en indicadores concretos de aprendizaje en la región Callao. El candidato, tiene que saber que debe cumplir con esos requerimientos, pues de lo contrario su Región perderá fondos. Así, de manera indirecta, va a hacer que las cosas mejoren, porque de ellos mismos no saldrán las soluciones.

P.M. ¿Por qué la izquierda en el Cusco es decimonónica y fuera de contexto? Hasta hoy su principal forma de lucha es tomar el aeropuerto.

J.G. En primer lugar me parece que no ha habido un recambio en los líderes. Segundo, que los que se han quedado no han entendido que ya se cayó el muro de Berlín, y tercero que no entienden lo que está pasando en China, y por tanto no son capaces de mirar el socialismo de otra manera y están entrampados. Por último, ya observando el asunto desde el quehacer cotidiano de estas personas, hay que decir que viven de eso, por tanto cambiar discursos, cambiar formas de actuación, les resulta inconveniente.

P.M. Si alguien nos escucha, creería que Cusco, tiene únicamente zonas urbanas. Por el contrario, la zona urbana es mucho menor al porcentaje de zonas rurales, y en esas zonas la llegada del Estado es deficiente o nula ¿Cuáles son las posibilidades de desarrollo de las comunidades campesinas?

J.G. Hablé sobre las revoluciones silenciosas y se han identificado cuatro o cinco de ellas en el área rural. Una, la educación. A pesar de todo lo que hemos hablado sobre la calidad de la educación, hoy día la educación es universal, incluida el 90 ó 96% del área rural. La segunda revolución silenciosa es la salud, a pesar de que tenemos altos índices de morbilidad y mortalidad, éstos han bajado sustantivamente. La otra revolución silenciosa es la del crédito, el crédito está llegando como nunca antes. Y una cuarta es la infraestructura, en particular las vías de comunicación -carreteras, caminos vecinales- y las telecomunicaciones, con impactos muy importantes, que algunas veces se han medido y otras veces no. Cuando digo que son revoluciones silenciosas es porque no se habla de ellas, pero existen y la gente del campo sí las percibe. Ahora sobre el tema de las Comunidades Campesinas, me parece que se han hecho varios esfuerzos por desmitificarlas. Lo que hace la comunidad campesina es actuar como un cascaron donde nada de lo que se hace es colectivo, excepto ciertas decisiones o actividades que tienen que ser colectivas. El clásico ejemplo es el agua, nadie puede hacer solo la reparación del canal, tiene que ser algo colectivo y para eso sirve la comunidad, porque articula a la gente y permite que eso suceda. Pero incluso si no hubiera comunidad, la gente se organizaría para hacerlo. Históricamente la comunidad está allí, es una entelequia, con una personería jurídica, pero de hecho la actividad económica es individual, y cada vez más individual. Las relaciones, algo románticas, de reciprocidad que nos enseñaron, existen cada vez menos. Se trata de productores individuales, dentro de una institución llamada comunidad campesina, pero donde los lazos económicos dentro de la comunidad son cada vez más frágiles. Aquellos comuneros y campesinos que son capaces de sacar mejor provecho a las revoluciones silenciosas son los que están saliendo adelante, se vuelven comerciantes, sus hijos se educan, salen del campo.

En relación con el resto que se queda, ¿qué políticas hay que atienda su situación? ¿Qué es lo que piensa el Gobierno Regional sobre las comunidades? ¿Qué piensan o hacen los gobiernos locales? Muy poco. Sin embargo, hay que rescatar a algunas ONG, aunque también están en vías de extinción, y otras formas creativas como las de nuestro paisano Carlos Paredes, que sí funciona. ¿Si lo que hace funciona en Ocongate, pues él comenzó allí, por qué el Gobierno Regional no lo contrata y le dice, “Haz que esa zona rural sea productiva; toma el dinero, pero quiero resultados medibles, aumento de rendimiento en pasturas, cebada, mejores precios, etc.”?

P.M. Volviendo a Carlos Paredes, es un ejemplo emblemático de cómo políticamente se ha quedado solo. Los de la izquierda lo han negado, y los de la derecha, luego de un pequeño espaldarazo, prácticamente lo han abandonado.

J.G. No entiendo cómo un planteamiento exitoso y probado, no lo aplican. Si me preguntaran al respecto, diría, “Carlos Paredes tiene la receta, contáctenlo a él y permítanle hacer ese trabajo”. En otras zonas ya lo están contratando, pero ojala que hubiera cien Carlos Paredes. O por lo menos 13 Carlos, uno por cada provincia cusqueña. Y seguro que los hay, pero no los buscamos ni les damos los recursos, para luego exigirles resultados. Un gobierno regional inteligente diría: “Para qué me descerebro, si alguien ya se dio el trabajo de pensarlo, ensayarlo y tiene la receta”. Es más fácil contratarlo y resolver el problema. Claro que ahí la burocracia te impide hacerlo, porque tienes una ley de contrataciones que posiblemente te diga que no puedes contratarlo. Estoy seguro que los abogados van a decir que no pueden contratarlo. Se debe entonces buscar mecanismos que destraben estos candados.

P.M. Dijiste que una de las revoluciones silenciosas en el mundo andino eran las telecomunicaciones. ¿Podrías explicarte mejor? ¿Cómo se tangibiliza en un bien capitalizable para un ciudadano de Ocongate, Chuquicawana, o Acomayo?

J.G. Las telecomunicaciones son un sustituto de las carreteras, de los ferrocarriles y de los aviones. Si antes querías que te enviaran cinco sacos de papas, tenías que viajar hasta el sitio y dar las indicaciones para que cosechen los cinco sacos de papa y los envíen el sábado a Cusco; hoy, llamas y das tus indicaciones y te has ahorrado el viaje de ida y vuelta hasta el campo, solo para decir que envíen las papas. Es decir, te ahorras los costos de transacción. Y la prueba es que en el Cusco, Puno y el sur andino, los señores campesinos y campesinas tienen un celular o quieren tenerlo. No un teléfono fijo, sino un celular, porque entienden con mucha precisión que eso aumenta su productividad, y a precios muy baratos. Sin embargo, quisiera responder a tu pregunta con dos hechos verificables. Cuando nosotros hemos trabajado este tema, uno de los problemas que veíamos era que las tarifas eran muy altas, y por tanto no iba a haber demanda, porque la gente es muy pobre y no iba a comprar. Cuando fuimos al campo e hicimos encuestas, no ha hubo una sola queja por la tarifa, y uno dice ¡qué raro! ¿Por qué no se quejan por la tarifa, si son tan pobres? La respuesta es muy sencilla: una, o que no son tan pobres y pueden pagar; dos, que siendo pobres, la contribución que hacen las telecomunicaciones al crecimiento de su ingreso es más alta que el costo de la tarifa.

P.M. ¿Y cómo podemos comprobar ese impacto en su economía?

J.G. En la comunidad de Yanaoca, que queda encima de Sicuani, por tanto cercana a la ciudad, los campesinos tenían una cobertura muy mala, y por eso debían caminar un kilómetro y medio hasta encontrar un sitio donde se pudiera captar una señal óptima. Así que el alcalde le dijo a una empresa de telecomunicaciones: “¿Cómo resolvemos este asunto?” La empresa le respondió que, como alcalde, viera la forma de instalar un cable de transmisión eléctrica hasta el sitio donde se podía captar la señal; es decir, un punto de energía que le permite a la empresa poner una repetidora, para que se irradie a la comunidad. El alcalde entendió el asunto e hizo el trabajo, que no le costó mucho; la empresa puso la estación, y la cobertura fue total. Investigamos el caso, y vimos que esta era una comunidad ganadera, donde ya se habían dado los frutos de una revolución silenciosa. Esta comunidad ganadera se dedicaba a la inseminación artificial, y este proceso tiene un problema (quizás tiene más, pero este es el más complicado): solo se puede hacer la inseminación en un cierto número de horas; si se pasa ese tiempo, ya no es posible. Entonces, cuando el campesino veía que la vaca estaba lista, de inmediato tenía que ir a buscar al inseminador hasta su casa; el inseminador cogía sus herramientas, se subían a la moto, llegaban a la casa del campesino, y ya se había pasado el momento preciso para la inseminación, pues se había perdido un tiempo valioso en ese ir y volver. Con el celular, ¿qué es lo que hace el campesino?: ve que la vaca esta lista, llama al técnico; este recibe la llamada, coge la moto, llega a tiempo e insemina. Por tanto la productividad aumentó. Entonces, qué le importaba al campesino que la tarifa fuera un sol el minuto, si eso le representaba un animal más, mayor cantidad de leche y por tanto de queso, que es lo que produce la comunidad. Allí se ve cómo las telecomunicaciones hacen su trabajo.

P.M. ¿Es decir que los gobiernos locales, regional y nacional tienen que invertir para que mejore la cobertura?

J.G. Exactamente….

P.M. ¿Y ese no es un trabajo de la empresa privada?

J.G. Es que la empresa privada se gobierna por varios indicadores, el más importante es la rentabilidad, y por tanto, llegar hasta ese pueblo, poner la antena más el cable eléctrico, hace que los costos se eleven y la rentabilidad no satisfaga a las expectativas de las empresas. Por tanto si el estado participa y le baja ese costo, todos satisfechos.

P.M. ¿Cuántas comunidades cómo esa se han beneficiado?

J.G. No hay estadísticas por comunidades, lo que si te puedo decir, es que todas las capitales de distrito del Perú, todas, en costa, sierra y selva, tienen telefonía, si no móvil, por lo menos fija. En el Perú habrá unos 12 mil teléfonos públicos que trabajan todavía vía satelital, de los cuales han muerto, por lo menos, ocho mil porque ha llegado el celular…

P.M. Pero hoy día lo que quiere la gente ya no es únicamente un teléfono, sino internet…

J. G. Así es, y eso es más complicado. Además, la gente no quiere cualquier internet, quiere internet de banda ancha, que no se cuelgue, que puedas bajar todo lo más rápido posible. Así que el Estado ha tenido que tomar más protagonismo en el desarrollo de la fibra óptica. Se hará una inversión de 350 millones de dólares, para llevar fibra óptica a las capitales de provincia, y luego va invertir el doble o el triple, en los próximos dos años, para llevar a las capitales de distrito, de manera que todo el mundo pueda tener acceso a internet de banda ancha. Hoy día, una tableta cara te puede costar hasta cinco mil soles, pero hay tabletas hasta por doscientos soles, y eso un campesino lo puede comprar…

P.M. ¿Y la puede manejar?

J.G. El campesino, no, pero su hijo sí. Si la escuela hace posible eso, sin la menor duda, que se va a tener éxito…. P.M. Especialmente en el campo de la educación, para mejorar la calidad de los contenidos dictados por el maestro, por ejemplo… J.G. Así es, por ejemplo, si uno quiere ver las pirámides de Egipto, no solo les hablas de ellas o les muestras una fotografía del libro, sino las ves en vivo vía internet, eso se puede hacer hoy día con banda ancha. P.M. ¿En cuánto tiempo estará la banda ancha en las capitales de distrito de Cusco? J.G. Cusco va a ser una de las primeras regiones a las que va llegará la banda ancha, y estimo que el 2016 debe estar llegando a todos los distritos que faltan, pues hay varios que ya tienen, y uno de ellos es Echarati. Lo curioso es que Quillabamba no tiene, la única que tiene banda ancha es la alcaldesa, porque Echarati ha sido generoso y le ha permitido su uso. Como Echarati tiene más recursos cada día, es como un obeso cuyo número de kilos es tan alto que necesita hacer ejercicio y gastar energía. Echarati, tiene necesidad de gastar e hicieron esa buena acción.

P.M. ¿Para los que somos legos en la materia qué significa la banda ancha?

J.G. Lo voy a explicar con un ejemplo, si tú vas a Quillabamba, la pista solo tiene un carril de ida y otro de vuelta. Por consiguiente, la velocidad a la que puedes ir en promedio no va a superar jamás los 70 u 80 km/h; y en términos de carga, no puedes llevar camiones por encima de 40 toneladas. Eso sería una banda angosta. La banda ancha es la que tiene ocho carriles de ida y ocho de vuelta. Por tanto tu velocidad puede ser de 120, 180, hasta 200. Y como son ocho carriles, pueden llevar toda la carga que quieras. Entonces en las telecomunicaciones, se dice que es banda angosta cuando la velocidad con la que bajas un archivo, o una canción, está en 512 kbps (kilobites por segundo). En cuanto a la banda ancha, eso depende de la definición de los gobiernos. Mínimo, hoy en día, es 2 megas, es decir, 500 multiplicado por cuatro; entonces si 500 era un carril, hoy en día tienes 4. Por consiguiente, todos tus archivos, tu correo electrónico, tu información, tu página web, fluye más rápido porque tienes más megas, es decir más cantidad de datos y más velocidad. Si hay algo que a la gente le desespera, es entrar a una cabina y estar esperando una hora para poder bajar, o enviar, información. Ahora son dos megas, pero dentro de poco pueden ser diez, nadie sabe cuál es límite. Y en términos macroeconómicos se ha demostrado, no en el Perú, pero sí en una muestra de países, que cada vez que aumentas en un diez por ciento el número de usuarios a la banda ancha, la productividad aumenta. Con una banda angosta, si un chico tiene que hacer su tarea de historia, baja la leyenda de los hermanos Ayar en cuarto de hora; con banda ancha, lo hará en un minuto. A eso se llama aumento de la productividad: en el mismo tiempo, haces más cosas.

P.M. Sí, es impresionante, pero aún no está en la mayoría de distritos del Cusco...

J.G. Pero va llegar, aproximadamente en el 2016 y en el peor de los casos en el 2017.

P.M. ¿De qué va a depender que se pueda apresurar el proceso? ¿De los gobiernos locales y regionales?

J.G. Eso puede ayudar. Sin embargo, cuando tú trabajas con fibra óptica, la instalación no se puede hacer pueblo por pueblo. Toda la instalación la tienes que trabajar de un solo tirón, con la misma fibra óptica para todos, pues de lo contrario tendrías un desbarajuste total. Por tanto, las industrias en red, como se les denomina, tienen que ser homogéneas, contar con la misma fibra, con los mismos instrumentos electrónicos, todo igual, para alcanzar la banda ancha óptima.

P.M. Es decir que va a depender mucho de la eficiencia de los operadores.

J.G. Efectivamente, porque la infraestructura la va a dar el Estado peruano, y lo que tiene que hacer el operador es mejorar su política de gestión en red, su política de demanda, de tarifas, pues éstas tienen que bajar. Si en lugar de cuatro carriles utilizas ocho, y vas más rápido y haces más viajes, el precio del pasaje baja.

P.M. ¿Quiénes son los operadores?

J.G. Son los clásicos: Telefónica, Claro, Nextel, Viettel; y en las ciudades, en lo que se refiere a Internet, pueden surgir nuevas empresas que ofrezcan el servicio. Tu pregunta es correcta, porque tú vas al Cusco y ¿quién te ofrece Internet? Únicamente dos operadores, Claro y Telefónica. Pero cuando haya fibra óptica del Estado en el Cusco, primero, que el megabyte te va a costar 23 dólares, y con IGV, 27. Por tanto tú vas a poder comprar una gran masa de megas y decir yo me vuelvo operador de internet, y siendo chiquito, vas a poder competir con Telefónica y Claro.

P.M. ¿Y dónde está el negocio?

J.G. El negocio es muy sencillo, por ejemplo si tú decides ser un proveedor de Internet y vender acceso a Internet a las familias cusqueñas, entonces compras Internet a un mayorista, por ejemplo, adquieres un megabits por segundo (1´000,000 bits por segundo), por un mes y pagas 200 soles. Como es casi seguro que ninguno de los usuarios usará el mega al mismo tiempo, entonces lo ofreces a más clientes, pero les garantizas el 10%, es decir, 100 kilobits por segundo. Si lo vendes a 20 soles y tienes 10 clientes, recuperarías el pago al proveedor mayorista, pero si lo vendes a 30 soles, obtendrías 300 soles con lo que pagarías al proveedor, tus costos y obtendrías una ganancia. Allí está el negocio, en la estadística que no todos los clientes acceden al mismo tiempo a Internet, en el precio, y la velocidad garantizada. ¿Qué pasaría si uno de tus clientes decide usar Internet a las 3 de la mañana momento donde todos los demás están dormidos?, entonces dispondría para el solo del mega bit por segundo, es decir accedería a Internet con toda la facilidad y bajaría o subiría sus archivos a una excelente velocidad, pagando únicamente 30 soles. Por el contrario, que pasaría si todos los clientes deciden usar Internet al mismo tiempo, entonces cada uno recibiría 100 Kilobits por segundo. Ambos casos son raros, por lo que los clientes generalmente navegan a velocidades superiores a la velocidad garantizada.

P.M. Insisto ¿internet es una esperanza para el mundo campesino?

J.G. Mira, yo creo que sí, sobre todo para los niños y los jóvenes. Incluso, hay experimentos que muestran que se puede usar el internet sin ningún objetivo educativo y tener resultados positivos en la educación. Los niños que usan internet, comparado con otro grupo de niños que no tiene Internet, sus niveles de aprendizaje, de compresión, de habilidades es largamente superior a los que no tuvieron nada, solo por el hecho de interactuar, jugar, lo que sea. Su nivel de comprensión es superior al de aquel que no tiene acceso.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar