Conversación con Ana María, Lucía y Gonzalo Tamayo Flores

Diálogos para la reflexión y la acción.

Ya retirado en sus cuarteles de invierno y cobijado por el amor de su esposa, Sofía Flores, y de sus tres hijos, el historiador José Tamayo Herrera escribió, para curar la nostalgia de haber dejado su querido Cusco, el libro que posteriormente lo llevaría a la Academia Nacional de la Historia: Historia Social del Cuzco Republicano. Basadre le proporcionó el método y Valcárcel la sustancia, a lo que se sumó su incansable labor como investigador en archivos, bibliotecas y colecciones privadas, así como su capacidad analítica.

Descubrió que su anhelo “universalista” era apenas un espejismo frente a la inmensa riqueza que tenía por develar en su propia tierra y ante sí . El resultado fueron Historia del Indigenismo Cusqueño, siglos XVI-XX y una vasta obra historiográfica que incluye su último título, El enigma de Machu Picchu. En este libro sostiene que el siglo XX fue "el siglo de Machu Picchu" y que gran parte de la economía del Cusco se sustentó en ese magnífico monumento. Asimismo, señala que debe tomarse en cuenta que dicho gran cerro, el Machu Picchu, oculta en sus entrañas la enorme energía que alimenta al Cusco a través de la central hidroeléctrica que lleva su nombre. Advierte también sobre el cambio climático y su impacto en este valioso ecosistema.

Pero, sin duda, su mejor obra fueron sus tres hijos: Gonzalo, Ana María y Lucía, quienes hoy, 23 de junio, se reunieron en este espacio para darnos a conocer nuevas facetas de tan sui géneris intelectual cusqueño.

Los invito a escucharlos y a compartir con ellos nuestro homenaje. Además, claro está, a desearles a todos un feliz Día del Cusco.