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Los otros habitantes del Cusco

Por Patricia Marín

Cuando los cusqueños salimos a las calles de la ciudad a realizar los trámites y quehaceres cotidianos, no somos los únicos que caminamos por ellas.

Y no me refiero a los turistas que ya son parte de la población flotante, población que goza de los mejores servicios mientras está de paso por esta nuestra ciudad. Entonces, ¿a qué tipo de habitantes me estoy refiriendo? Pues al mejor amigo del hombre, a nuestros compañeros fieles, a nuestras queridas mascotas, o como sea que  llamemos a los perros, aquellos seres que han hecho su vida a la sombra de la nuestra, fieles y dependientes de la relación que cultiva con cada ser humano que lo toca en suerte, o en desgracia, para compartir su canina vida.

Ya sea frente a la puerta de entrada, en mitad de la calle, o en la próxima esquina, podemos toparnos con uno de estos habitués: un solitario homeless, lanudo, cochinito, con los pelos apelmazados, durmiendo en la esquina de un portal o en el recodo de una calle; una madre con cinco o seis cachorros durmiendo a su rededor, en las inmediaciones de un mercado o restaurante, esperando la caridad de los dueños o comensales, que le dan un poco de las sobras del día, o aquello que ya no quisieron comer; o manadas de jóvenes perros, bellos y enérgicos, siguiendo a una joven hembra que los encandila en su época de celo. Y estas manadas no tienen hora para cruzar la ciudad imperial de cabo a rabo; tanto que ya se ha convertido en otra curiosidad turística, pues uno puede ver a los visitantes de la urbe, cámara al ristre, fotografiar a estas manadas caninas que circulan ya sea por la Plaza de Armas, la Calle del Medio, o Hatun Rumiyoc, dejando casi sin aliento a los incrédulos visitantes, pues no son dos o cuatro, sino ocho o diez perros tristemente llamados callejeros.

Pero a diferencia de los habitantes locales, o de los turistas, esta población canina no tiene el menor servicio y es hostilizado sistemáticamente. Los detestan los prestadores de servicios turísticos (restaurantes, hoteles y mercados turísticos) así como  los propios cusqueños, quienes los echan ¡¡¡aún de sus casas!!!!

Perro guardianEs muy común que el hijo o hija engreídos de la familia, suplique y llore por una mascota, y también es común que los amantes padres elijan a un bello cachorro y se lo obsequien en el día de su cumpleaños. También es común que el enamorado o la enamorada le regale el día de San Valentín un hermoso cachorrito a su media naranja. Así como es común que los jefes de familia decidan que se requiere un perro guardián para proteger el hogar de los amigos de lo ajeno.   Lo que sucede en casi todos estos casos, es, que luego de una luna de miel cada vez más corta (algunos no llegan ni a los tres meses), la familia rápidamente se da cuenta que tener al cachorro es exactamente igual que tener a un hijo: requiere de vacunas, buena alimentación, higiene, peluquería, recreación… Y ¿el presupuesto? Pequeño detalle. No pensaron en el costo que significa responsabilizarse de ese ser vivo que compartirá el hogar con la familia. ¿Y cuál es la reacción inmediata en casi todos los casos? ¿Buscarles un nuevo hogar? ¡No! ¿Llevarlos a una institución adecuada? Claro que no. Simplemente los dejan lejos del lugar que fue su hogar para que estos no osen volver, y así quedan librados a su suerte, a la intemperie y sin saber subsistir. Así la calle se ha convertido en el hogar de miles de perros abandonados que no tienen la culpa de haberse encontrado con humanos que lejos de ser sus mejores amigos, son los responsables de la creación de un gran problema de salud pública y de una flagrante conducta irrespetuosa de los derechos de los animales.

Los albergadosPeor aún, a los ejemplos anteriores, debemos añadir otra costumbre que generación tras generación se fomenta en muchos sectores de nuestra ciudad: criar a los perros en las calles, con la sola responsabilidad de darles de tanto en tanto (ojo, según ellos no es necesario que los perros coman todos los días) unos mendrugos de pan o algún resto de comida. Pero abrirles la puerta de sus casas… ¡jamás! Así se convierten en perros carroñeros, buscadores de basura y victimas frecuentes de atropellos y malas prácticas municipales.

Perritos en albergue

Desde tiempo inmemorial, los cusqueños tienen una extraña relación con los perros, para muchos de ellos, los perros no tienen status de ser vivo, no merece cuidados, no tienen frio, no tienen sed, hambre quizás, pero pueden subsistir con casi nada. Felizmente las nuevas generaciones ya tienen más responsabilidad con sus mascotas, no son solo animales utilitarios sino seres queridos que requieren de atención e inversión para poder compartir el hogar con la familia y no ser abandonados a sus suerte en una crisis económica, o por mera irresponsabilidad frente a lo que significa tener a un “hermano perro”. Los ejemplos aún no son muchos, hay cada vez más albergues y jóvenes veterinarios que dan su vida por salvarlos. Patricia y su nieta DanaFelizmente,  conozco a un ángel que en el Cusco, vela por los animales. Se llama Patricia Tejada Salazar, nos conocimos muy pequeñas, ambas estudiamos en el mismo colegio, y puedo dar fe que desde niña tuvo una hermosa vocación de defensa y cuidado por cuanto animalito abandonado se cruzara en su camino. Hasta hoy, su vida es un apostolado en   favor de los perros maltratados y sin hogar. Si bien no está a cargo de albergue alguno, es fiel voluntaria de los que ahora hay en la ciudad. Por ella sé de las campañas de esterilización, de las necesidades de hogares adoptivos para perros echados a, o nacidos en, la calle, y que requieren de ser acogidos para poder vivir sin temor y con alimento. Hablar con ella sobre este tema me hace sentir menos vergüenza, y surge en mí la esperanza de que en el Cusco, ya no seguimos estando en el siglo XIX, sino que por fin hemos entrado al siglo XXI.

 

Comentarios   

0 #4 Yvo 30-09-2020 19:50
Me gusta mucho la opinión de Lidia.
Es necesario hacer una campaña de esterilización para evitar que nazcan tantos cachorros que luego morirán de abandono y de hambre. Lamentablemente nos faltan las personas insensibles que consideran que los perros callejeros son una plaga.
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0 #3 Yvo 30-09-2020 19:45
Me gusta mucho la opinión de Lidia, es necesaria una campaña de esterilización para evitar que nazcan tantos cachorros que luego morirán de hambre y de abandono. No falta la gente insensible que considera que estos pobres animales son una “plaga” e ignora hasta qué punto un perro puede convertirse en un compañero fiel, dispuesto a dar su vida por su amo.
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0 #2 luis 08-03-2019 20:50
Comentario bastante romantico e interesante sobre estos "habitantes" no deseados de las calles de una ciudad, en este caso Cusco, que se han convertido en una nueva PLAGA por los peligros que esta animal representa para el poblador...Concretamente, dejando de lado romanticismos, como plantean RESOLVER este vergonzoso problema???
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0 #1 Lidia 23-02-2019 12:44
Lamentablemente el ser humano es cada vez más insensible y no respeta la vida
Hagamos algo por nuestros hermanos menores, fomentemos la esterilización para evitar crías indeseadas...
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