Sociedad 2020

Por: Patricia Marín

 

tinkuy1“Recios, indómitos, chauvinistas para algunos, se pronunciaron en muchas oportunidades sobre decisiones gubernamentales que pretendían decidir unilateralmente sobre los asuntos del Cusco.”

 

El 10 de febrero del 2008 se emitió, por última vez, el que fue el primer programa radial especializado sobre antropología, arqueología y cultura cusqueñas: Tinkuy, conducido por Luis Barreda Murillo, Jorge Flores Ochoa y Abrahán Valencia Espinoza.

Durante diecinueve años, este trío de investigadores, polemistas, profesores y promotores del mundo andino y ,en especial, del Cusco se dieron cita todos los domingos a las siete de la mañana mediante las ondas de radio La Hora - espacio cedido por Edmundo Montesinos - para difundir la música, mitos, fiestas populares y comentarios de coyuntura y el devenir del Cusco.

 

Como siempre, todo lo que hacen estos tres caballeros tiene historia. Todo comenzó en 1990, cuando se anunció por parte de España los preparativos para la “celebración” del Quinto Centenario de la Conquista de América. Como era de esperarse, esto generó una gran reacción en muchos intelectuales, quienes consideraban que esta fecha no era, para las Américas, motivo de celebración. Muchos de ellos se dieron cita en España, y por supuesto, allí estaba Jorge Flores Ochoa, quién participo de lo que se conoce ahora como la “Declaración de Sevilla”.

Virgen del Carmen, ingresando al templo de Pisac

A partir de esta declaración, España cambio de objetivo: ya no celebraría, sino conmemoraría el Descubrimiento y Conquista de América. De regreso al Cusco, Jorge Flores, Luis Barreda y Abrahán Valencia, que ya venían “corrigiendo la letra” a muchos entusiastas periodistas poco informados o mal informados, sobre la historia inca y preínca del Cusco, decidieron poner sus conocimientos al alcance de todos los que querían despertar el día domingo con el sabor del mundo andino y la música recopilada por estos estudiosos en diversas comunidades cusqueñas.

Conocedores que en el mundo andino somos de cultura oral, optaron por un programa radial. Así nació Tinkuy. No faltó quien los apodara como “tres viejas chismosas”. Claro: ¡Cuándo no! Pero, lo cierto es que sus discursos dominicales fueron ejemplares clases de arqueología, etnografía, antropología, historia y cultura popular. Pero no solo eso, eran también opinión y denuncia de todo aquello que desde su punto de vista tenía gato encerrado y era un atentado contra los valores culturales y patrimoniales del Cusco.

Orgullosos de bailar para la Virgen

Recios, indómitos, chauvinistas para algunos, se pronunciaron en muchas oportunidades sobre decisiones gubernamentales que pretendían decidir unilateralmente sobre los asuntos del Cusco. Por ejemplo, aquellas que se derivaron de las consecuencias del aluvión del año 1998, que destruyó la línea férrea Cusco-Quillabamba e inhabilitó gran parte de la hidroeléctrica de Machu Picchu; fue uno de sus momentos estelares pues consiguieron que el gobierno de Fujimori diera marcha a tras a la venta de esta planta generadora de luz eléctrica, y también contra la famosa ley “Marcenaro” y la privatización del conjunto arqueológico de Machu Picchu.

China Sajra, en Pisac
Sus críticas a las tergiversaciones y excesiva comercialización de las celebraciones de las fiestas de la Virgen del Carmen de Paucartambo, y su riguroso trabajo de campo para recopilar y difundir nuestras tradiciones, permitieron la puesta en valor y la difusión de las celebraciones de las fiestas de Pisac y Huarocondo a la Mamacha del Carmen. Hoy no solo los cusqueños devotos, sino también la empresa turística les deben dos nuevos eventos que sumar a sus respectivas agendas. Su reiterada insistencia para hacer del Inti Raymi, un “espectáculo de calidad” fue también asunto de su incumbencia. El uso y abuso del término “folklórico” fue motivo de amplios comentarios y disquisiciones.

Los tres, Lucho Barreda, el mayor de todos, Jorge Flores y Abrahán Valencia, egresados de la Universidad San Antonio Abad del Cusco y además profesores de la misma, convirtieron el espacio radial Tinkuy en una extensión de sus actividades académicas; solo que, durante diecinueve años, enseñaron a una gran audiencia, que cada domingo a las siete, se daba cita para aprender algo más de nuestra gran riqueza cultural. Valicha confía en una posible reconsideración y una vuelta de estas tres voces necesarias para la formación de la opinión pública cusqueña. Los vamos a extrañar.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar