Sociedad 2020

Un doloroso y aleccionador testimonio

caratula arel

El pasado 24 de agosto, se presentó, en la Capilla San Antonio de Abad, el libro

La Noche llora, de Arelí Araoz.

El tema por demás actual, la violencia contra los más débiles, pareciera ya manido, pues la televisión casi lo ha convertido en moneda de a centavo, para ganar puntos en el anhelado rating. La novela de Arelí no tiene ése propósito, como bien lo explica en el siguiente texto Eliana Paliza, quién además fue la presentadora de ésta última entrega literaria de la prolífica escritora cusqueña.

 

Comentar esta nueva publicación de Arelí, constituye no sólo una satisfacción y un honor, sino también cuando la noche 2volver a vivir, volver a tener el corazón acelerado, por la angustia y la confrontación que motiva el desafío constante del tener que hacer algo respecto a una dolorosa realidad que nos tocó vivir de cerca, acumulando casi 20 años de lucha, intentando reivindicar los derechos de los más vulnerables, de esas personas que por sus cortos años, su inexperiencia frente a la vida y su inocencia no saben cómo reaccionar cuando alguien hiere no sólo su cuerpo, sino también cuando destruyen para siempre sus sueños, quiebran su espíritu y su alma.

Desde los años 90 cuando se inició el movimiento social por los derechos de niños, niñas y adolescentes hemos presenciado y seguido, infinidad de casos de violencia en todas sus formas, pero nada resulta más conmovedor y doloroso que el abuso sexual, pues destroza para siempre la vida de las víctimas, despojándolas no sólo de su preciada intimidad, sino también condenándolas a una existencia vacía y atormentada.    

La Noche Llora es una novela en la que Arelí con gran habilidad, de una forma sencilla, demuestra una vez más sus cualidades de periodista, docente y escritora. Ella nos plantea dos historias, en dos situaciones distintas, en las que describe la crueldad del abuso sexual a adolescentes, mostrando los hechos, pero al mismo tiempo poniendo al descubierto las múltiples causas y factores de carácter interno y externo que podrían ser la razón que originan este tipo de violencia.

Resulta muy interesante además cómo la autora logra identificar en la novela, la violencia social y la violencia política, como fuentes de cultivo para la prevalencia del círculo vicioso de la violencia que se refleja en todos los ámbitos de la sociedad, pero que se hace más notoria y evidente, en los ámbitos más pequeños como las familias. Muestra cómo las personas con sus particulares historias de vida a cuestas y sus actitudes, van generando una serie de acontecimientos que ocasionan profundo dolor, miedo, culpa, vergüenza en quienes no son responsables que ocurran, sino más bien víctimas inocentes que deben sufrir las consecuencias de antiguos dolores y heridas que se quedaron en el tiempo sin curar.

La novela que por su carácter testimonial adquiere un matiz peculiar, engancha al lector desde sus primeras líneas, pues no se trata de historias sacadas de la ficción en escenarios imaginarios, se trata más bien de hechos con los que infelizmente estamos casi familiarizados, hechos de los que se escucha, se sabe y que muchas veces preferimos evitar, callar, obviar y lamentablemente hasta justificar.

La Noche llora, cautiva por la forma cómo Arelí cuenta el drama del abuso sexual, de manera directa, casi descarnada pero real y al mismo tiempo con sutil delicadeza, describe hermosos escenarios donde se desenvuelven las historias, acercándonos de manera cálida y vívida a esos lugares mágicos, llenos de misterio, historia, tradición y energía vital. Armoniza también con el uso de leyendas y mitos populares que endulzan el áspero sabor del tema que aborda.

Esta novela, basada en historias reales, nos muestra la complejidad del mundo emocional de las personas, de los apegos, las dependencias, las carencias afectivas, de las emociones contenidas, de la autoestima destruida, del miedo paralizante, de la rabia, el rencor, del hastío, la indiferencia, el abuso… de las miserias humanas que no distinguen clases, ni condiciones, que se sienten,   se evidencian, se viven, tanto en medio de la opulencia como en la pobreza.

Pero no es sólo el abuso sexual el tema que se expone en este libro, se habla también de manera directa de problemáticas fuertemente cuestionadas como la explotación laboral a jóvenes en condiciones extremas, unida a la explotación y comercio sexual, en una región donde la ley no puede, o no quiere, detener esas formas de agresión, donde la ausencia del Estado y el silencio de una sociedad cómplice, van destruyendo día a día lo más hermoso y valioso de la sociedad, matando a diario los sueños y expectativas de futuro de cientos de jóvenes varones y adolescentes mujeres que perdidos en el anonimato y sin alternativa, miran impotentes y desamparados cómo sus esperanzas desaparecen.

Dos historias, dos caminos, que en el libro, el destino se encarga de unir para enfrentar a sus protagonistas con sus emociones y sentimientos y donde encontrarse resulta como un bálsamo en medio del profundo dolor al que han sido sometidas, para   hacernos ver cómo la solidaridad, la empatía, la compasión y el amor, pueden levantar a las víctimas, ayudándolas a salir del hoyo, a tener esperanzas y saber que no están solas, que no son las únicas, que merecen ser felices y sobre todo que no son culpables de la brutalidad de sus agresores.

Cuando hace unos días hablamos con la autora, me decía Arelí, no es una novela bonita, es fuerte….y claro no es una novela rosa, no es un texto recreativo, es una novela que nos confronta con una dura realidad, que nos cuestiona permanentemente, sobre el rol de cada uno de nosotros, que somos actores de este drama, sobre qué hacer respecto a los cientos, miles de casos que se quedan en el penoso silencio del secreto familiar, manteniendo la pesada carga de la complicidad del silencio, por diversas razones, pero principalmente porque saben que será muy poco lo que consigan con hablar y denunciar.

El tiempo de esta publicación además, es preciso, estamos viviendo un momento de reacción frente a la violencia contra la mujer, que por generaciones sigue arrastrando las cadenas del sometimiento y la agresión. Sabemos que cualquier recurso y estrategia que se use para evitarla, detenerla y ojalá erradicarla, es bueno, pero no suficiente.

Por eso, al leer a Arelí, me ratifico en que hacen falta decisiones políticas serias, frontales, comprometidas que prevengan hechos de violencia, que protejan a las víctimas y sancionen de verdad a sus agresores.

No se puede permitir que más Ninas y Verónikas se queden calladas, asuman su drama sin el apoyo suficiente y necesario, más aún si no tienen los recursos para hacerlo de manera privada, no podemos dejar que el tiempo y el azar se encarguen de curar las heridas, los niños, las niñas, los y las adolescentes son una responsabilidad de todos y nos corresponde darles las condiciones para una vida plena, sana y feliz.

Este libro, que más que una novela es un testimonio, inquietante y revelador, nos obliga a reflexionar, a cuestionarnos, a demandar atención a buscar la mirada de quienes deciden, de las autoridades, de los medios, de los maestros, de los padres, de los propios adolescentes y jóvenes para comprometernos con la prevención y la lucha cerrada frente a la violencia en cualquiera de sus formas y especialmente de abuso sexual.

Considero que La Noche llora es una novela que debería ser de lectura obligada en los colegios, en universidades preferentemente en las carreras de educación, derecho, psicología, comunicación, en institutos de formación profesional; para generar debate, discusión y propuestas en relación a problemáticas que no son lejanas, que se viven a diario, en muchas familias, y por tanto, no deben sernos ajenas.

Este es un texto de fácil lectura que con un estilo muy bien cuidado, nos lleva por situaciones dolorosas y tristes, nos muestra las bajezas de la que son capaces los seres humanos, pero también nos trae un mensaje motivador, esperanzador, porque frente al desamor está el amor, frente a la soledad, la solidaridad, frente a la injusticia el pago que la vida cobra, frente a la oscuridad, la luz de la esperanza.

Finalmente agradezco a Arelí por permitirme compartir de este momento, por tener el coraje, la creatividad y la sensibilidad suficientes, para abordar en una novela situaciones tan difíciles y por hacer de esta publicación una forma de llamado a la acción, para que no existan más noches, días…vidas que sigan llorando.

Eliana Paliza,

Licenciada en Comunicación Social.

Comentarios   

0 #1 laura bracamonte 23-02-2017 09:54
EStimada Eliana, qué bueno que gracias a Valicha descubrí esta nota el año pasado. Muchísimas gracias a Arely Araoz y usted por contactarnos para esta presentación. Las puertas de la capilla estarán abiertas siempre pues hay mucho que compartir de nuestra realidad. Estemos en contacto. Muy cordialmente, Laura
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